Mateo Rubinstein en realidad no se apellida Rubinstein. Se
apellida Rubistein. Sin la n:
Ru- bis- tein.
Aclaremos juntos este común malentendido.
El origen del apellido probablemente data de un desliz histórico y fortuito que los
Rubistein arrastran desde que
Motl Rubinstein llegó a
Argentina en la época de la Segunda Guerra Mundial.
Al parecer, el agente de migraciones encargado de registrar su llegada tenía poco manejo del idioma,
y en un arranque de simplificación burocrática, decidió que "Rubinstein" era
demasiado complejo.
Así que quitó la "n", y santas pascuas. Una pequeña letra para el mundo, un gran
cambio para el apellido familiar.
Hoy en día, ese pequeño accidente lingüístico del pasado sigue causando estragos.
Se podría pensar que
"Rubistein" es más fácil de escribir. Más corto. Más práctico.
Al menos, eso
fue lo que pensó aquel
agente de migraciones.
Nada más lejos de la realidad.
Es increíble la cantidad de veces que los Rubistein se siguen encontrando con el apellido mal escrito, a veces de formas sorprendentes e innovadoras. Si lo escribes bien, enhorabuena. Te has ganado un hueco en el corazón de los Rubistein.
En todo caso, aquí hay un vídeo muy serio que ayuda a aclarar el tema. Podéis verlo
al inicio de esta página o en la de Notodofilmfest.
Era necesario.